¿QUÉ ES LA TERAPIA DE FAMILIA?
Las personas nos desarrollamos en constante interacción con nuestro entorno. La familia es el núcleo principal donde todos los seres humanos construimos las relaciones más significativas de nuestra vida. Cuando uno de sus miembros tiene un problema, este afecta al resto de sus integrantes dificultando su bienestar. Es por eso que desde una perspectiva sistémica, la terapia familiar se basa en la idea de que cualquier problema que afecta a la familia o alguno de sus integrantes, puede entenderse mejor si se tiene en cuenta la participación de nuestra red de relaciones más cercanas y significativas. Por ello, aprovecha su participación para buscar soluciones estables y duraderas.
¿CUÁNDO SE NECESITA UNA TERAPIA FAMILIAR ?
Se recomienda en cualquier situación que afecte a las relaciones entre los miembros de la familia. Está indicada especialmente cuando aparecen dificultades en la convivencia familiar o problemas para adaptarse a nuevas etapas del ciclo vital (problemas de comunicación entre sus miembros, relacionados con la crianza de los hijos, la adolescencia, la emancipación, duelos y pérdidas o divorcio). Potencia nuevas formas de comunicarse que son más útiles para afrontar, gestionar y resolver los conflictos. Ayuda a que puedan apoyarse emocionalmente expresando reconocimiento y consideración para establecer una convivencia beneficiosa para todos.
La decisión de iniciar una terapia familiar es difícil de tomar. Cuando tenemos un problema relacional, estamos más acostumbrados a pensar en resolverlo de manera individual; por eso cuando se hace una demanda de terapia familiar pueden aumentar nuestras dudas y nuestras inseguridades en el inicio del proceso. Considero por ello de vital importancia crear un espacio seguro y de confianza donde cada uno pueda dar su opinión y ser escuchado por los demás de forma comprensiva y respetuosa.
Por otro lado, la terapia familiar es de gran utilidad para la intervención preventiva ya que ayuda, sobre todo a los padres, a desarrollar estrategias basadas en la sensibilización, la información y la dotación de habilidades. Así se reducen los factores de riesgo, se incrementa la seguridad y se promueve la resiliencia familiar.

